Bilbao es una ciudad de servicios, cosmopolita y moderna, llena de oportunidades, una ciudad con edificios altos y brillantes que pueden verse desde puntos muy lejanos. Sin embargo, existen personas que no se reflejan en esta ciudad. La habitan también varios cientos de personas sin hogar, que duermen en la calle, en albergues o en infraviviendas; personas en la pobreza más extrema, sin más propiedades que las que pueden llevar a cuestas de un lado a otro, y en una situación de vulnerabilidad total, que se expresa frecuentemente en casos de violencia y agresiones.
Nos hemos acostumbrado a la idea de que existen seres humanos que viven de esta forma entre nosotros y a no prestarles demasiada atención. Son personas que sufren el abandono radical que da la carencia de un derecho fundamental como es el acceso a la vivienda. Son invisibles y además se les culpabiliza de su situación.
Nuestra sociedad, empezando por su clase política, tiene una clara responsabilidad. Esto podría solucionarse con firmes políticas sociales orientadas a facilitarles las necesidades básicas y a realizar acompañamientos integrales.
Existen herramientas para actuar, pero requieren de una apuesta en términos políticos y económicos. Desgraciadamente, hoy en día, la preocupación por la suerte de los sin hogar ocupa un lugar marginal en los programas políticos.
Reclamamos que la preocupación por los colectivos más vulnerables ocupe un lugar central en las próximas elecciones municipales. No es ninguna utopía: hay cosas que se pueden y se deben hacer, y además con urgencia, para romper con las cadenas de la pobreza extrema. Estas son propuestas que esperamos ver recogidas en los programas políticos de los diferentes partidos ante estas elecciones:
1.Reconocer el derecho a una vivienda digna como un derecho real de las personas, una necesidad básica de cualquier ser humano. La existencia de personas sin hogar es el fracaso de una sociedad.
2.Que las leyes no favorezcan la utilización de la vivienda como mera mercancía, como materia de especulación.
3.Inversión en recursos específicos para cubrir necesidades básicas y atender a las personas sin hogar.
4.Mayor implicación de las administraciones para una correcta distribución y asunción de competencias entre los diferentes agentes, públicos y privados, para que exista una orientación y estrategia común.
5.Información adecuada sobre el colectivo de personas sin hogar; un mensaje no culpabilizador, que les devuelva su dignidad como seres humanos y no como anécdotas, que profundice en las causas sociales de la exclusión, y que les haga, en definitiva, visibles.
Creemos que este es un debate crucial, en el que nuestra ciudad debe dar muestras de tener altura moral. Hacemos un llamamiento a la clase política para que incluya en sus programas políticos, entre sus prioridades, la acción contra la pobreza extrema de las personas sin hogar; y a la sociedad en general, para que su voto convierta en una realidad visible la solidaridad con quienes carecen de lo más fundamental.
Mientras tanto, mientras existan ciudadanos y ciudadanas con sus vidas rotas por la pobreza, proponemos convertir este pequeño pedazo de calle, junto a las torres de Isozaki, junto al puente Zubi-Zuri y junto a este monumento de Chillida, en el lugar de homenaje a estas personas anónimas. El lugar donde juntarnos para recordarles, y para decirles que tienen un sitio en nuestra sociedad. Es por ello que vamos a re-inaugurar este pedazo de calle como el lugar de 'homenaje a la persona sin hogar'.